Las malas tiendas

¡Buenos días!

Llevo mucho tiempo sin pasarme por aquí, pero la verdad es que estoy muy inmersa en los estudios (y en preparar alguna novedad) y no me queda mucho tiempo libre. Hoy he decidido sacar unos minutos para aprovechar este huequito y quejarme abiertamente de las malas tiendas. Llevo varios meses con este post en la cabeza, pero hoy es uno de esos días en los que necesito sacar este pensamiento, verterlo en algún sitio, y hacer que deje de afectarme.

Mi relación con las tiendas comienza en el año 2004. En todo este tiempo me he encontrado con tiendas buenas, otras no tanto y algunas pésimas (para qué voy a andarme con sutilezas o medias tintas). Es tan complicado llevar una tienda… y hay gente tan poco preparada al frente de sus negocios (como en cualquier profesión hay gente excepcional en lo suyo y otra que solamente lo hace porque no le queda más remedio)…

Por mala tienda me refiero a aquélla que no está bien gestionada:

  • No se respeta a sí misma: ofrece mala imagen al cliente que atraviesa el umbral. La tienda no está limpia, no se cuidan los detalles y se falta al respeto al que te visita… cosas así hacen que los clientes no vuelvan y que los diseñadores no quieran vender allí sus productos.
  • No respeta al artesano o diseñador del cual vende sus productos: no le paga a tiempo (pone excusas, da largas…) y mantiene su producto en la tienda ‘para hacer bulto’ y llenar las estanterías y escaparates.
  • No sabe adaptarse a las circunstancias: el ciclo de vida de los comercios pasa por varias fases (como si de una persona se tratara) y hay que saber reaccionar cuando las cosas se tuercen y tener planes B, C, D (y hasta la Z si es preciso).

Por estos motivos (y algún otro) he decidido que a partir de ahora no voy a volver a trabajar en depósito (consignación) con las tiendas a no ser que sean de mi entera confianza. Porque los materiales y el tiempo los pongo por adelantado y estoy cansada de no saber cuándo voy a cobrar: si a 30, 60 o 180 días. Porque no estoy para subvencionar a nadie y porque mi trabajo vale más que para coger polvo en un mueble.

Si eres de una de esas tiendas a las que este post les escuece, ahórrate los insultos y págame lo que me debes de una vez por todas (sin llamarme pesetera por reclamar lo que es mío). Y si eres un diseñador y te estás planteando dejar tu producto en una tienda, espero que mis palabras te sirvan para tomar precauciones y que no te tomen el pelo.

Gracias por leerme,

Sonia (CucaSimona)

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