Vuelta al cole

¡Buenos días!

Hoy por fin he decidido contaros qué es lo que me tiene tan ocupada (para ir más lenta con mi trabajo y con el blog). En verano, de manera un poco críptica, os adelanté que estaba ‘dibujando mucho’ y ‘estudiando historia del arte’. Aunque el saber no ocupa lugar y me encanta aprender, de momento no me gusta autoflagelarme sin razón: el motivo por el que me puse a estudiar a finales de julio es que iba a presentarme al examen de acceso a la Escuela de Artes y Oficios 3 para estudiar Joyería Artística. Y aprobé. Y estoy estudiando joyería en la actualidad.

La ‘culpa’ de que los acontecimientos se precipitaran es de Lucía (La Bigornia). Fui a verla a su taller una mañana de julio y ella misma llamó por teléfono a la escuela para que le explicaran las condiciones de acceso. Tras el pánico inicial pensé el típico ‘¿Y por qué no?’ Y como me encontraba en un momento de indecisión total me marqué un nuevo objetivo y fui a por él.

El resto es historia: llevo un mes asistiendo a clase y aunque creo que es una de las mejores decisiones que he tomado este año, algunos días me cuesta bastante. Los primeros días de clase se me hicieron un mundo y estuve tentada de abandonar ante el ‘aluvión de la teoría’ y el hecho de tener que compaginarlo con el trabajo. Pero si mis compañeros (con un horario menos flexible que el mío, por término general) pueden con ello, no voy a ser menos.

No sé si voy a terminar el ciclo en el tiempo previsto, o voy a tener que dejar asignaturas pendientes y tardar un curso (o dos) más en concluirlo. El caso es que soy muy afortunada por estar estudiando lo que realmente me gusta desde siempre.

Cualquiera que me conozca (de más de dos minutos) sabe que llevo queriendo esto mucho tiempo, y que si no lo he hecho antes ha sido por falta de empuje (me daba pánico hacer la prueba de acceso). Hace ya ocho años decidí cambiar mi vida y el siguiente paso, por lógica, era estudiar para ser diseñadora de joyería.

Gracias por leerme,

Sonia (CucaSimona)

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Las nuevas tiendas

Buenas tardes,

Julio, y la ausencia de markets en la agenda propician que tenga un poco más de tiempo para escribir. El trabajo en el taller no cesa, estoy inmersa en el diseño de la colección para el próximo otoño, pero quería sacar de mi cabeza algo que me lleva rondando unos días: los nuevos tipos de tiendas.

Ahora se ha convertido en habitual escuchar términos como flash store, pop up store o concept store, pero ¿sabemos qué son en realidad? Voy a intentar desgranároslo en este post (si está incompleto o no es correcto como siempre acepto comentarios y rectificaciones).

Las pop up store o flash store son tiendas temporales. Espacios de venta que abren en un determinado tiempo (normalmente unos días – casi siempre un fin de semana-) y que se ‘autodestruyen’ cuando concluye ese plazo. En ellas se dan cita marcas con productos de diversa índole que aprovechan la ocasión para dar a conocer sus productos al gran público. Este tipo de tiendas efímeras juega con el efecto expectación y el poder de convocatoria de la empresa organizadora que serán fundamentales para que tengan éxito. Es lo que el común de los mortales confundimos con un ‘mercadillo’.

Flash Store La Boca

Cartel del último Flash Store en el que he participado esta primavera en el espacio La Boca (C/Argumosa 11)

Las concept store son una mezcla de arte, moda y cultura que tienen mucho éxito en ciudades como París o Milán. En estos espacios se recrea un estilo de vida (que suele coincidir con el de sus organizadores o propietarios) que trata de captar a un determinado tipo de público. Creo que podéis encontrar una muy buena descripción en este enlace.

Y finalmente las tiendas multimarca o multiespacios (con ellas no me refiero a las tiendas multimarca que ya existen de coches o de pantalones vaqueros) de marcas de diseño independiente. Se trata de tiendas que funcionan como las de toda la vida que acogen a pequeñas grandes marcas que quieren dar a conocer (y vender) sus productos. Son como las ‘tiendas de regalos’ a las que íbamos cuando éramos pequeños (me refiero a las de los 80) en las que podías encontrar ropa, complementos, cuadros… solo que en esta versión 2.0 no hay cabida para marcas archiconocidas. En muchas de ellas tienes el valor añadido de que solamente venden cosas hechas a mano y producidas de forma ética.

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Sile y Nole la tienda monísima en la calle Menorca 15 (Madrid) en la que venden entre otros productos mis diseños.

Isósceles

Colgante triángulo de maderaTriángulo de madera cortado a láser decorado a mano con pintura acrílica y resina.

Colgante triángulo de maderaTanto la cadena como los componentes (mosquetones, anillas…) son de latón natural, libres de níquel y plomo. Dentro de muy poco estará disponible en más colores.

Estos y otros diseños ya están disponibles en mi tienda online.